jueves, 3 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
domingo, 27 de febrero de 2011
(:
Les costaba ponerse de acuerdo de echo rara vez lo estaban, discutían todo el tiempo y se desafiaban todos los días, pero a pesar de sus diferencias tenían algo importante en común, estaban locos el uno por el otro.
Improbable.
La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo. La improbabilidad duele menos, deja un hueco a la esperanza, a la ética. El amor, las relaciones, los sentimientos... no se fundan en una razón prudente. Por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables. Porque lo improbable es por definición probable. Lo que es casi seguro que no pase es que puede pasar. Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase, vale la pena intentarlo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)